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martes, 28 de septiembre de 2010

Leyendas Pampeanas Cap. XVII (Especial bicentenario)

Gauchos Míticos
A lo largo de nuestra historia, han existido gauchos que marcaron un hito, que fueron mas que hombres para convertirse en íconos del folklore nacional. Muchos de ellos pelearon en nuestras guerras de emancipación e independencia. Otros fueron perseguidos por sus reclamos y forma de vida libre y sin reglas.
La mayoría se escapaban del rigor de la guerra y los llamaban gauchos matreros.

No contaban con muchas posesiones y se arreglaban con lopoco que tenían, muchos se destacaban por su destreza con el facón y el poncho, la boleadora (que aprendieron a manejar del indio) y la habilidad de tocar la guitarra con una improvisación impresionante de rimas y relaciones. Algo que los destaca por sobre todo es su amplio sentido de orientación y rastreo, muchos los apodaban rastreadores o baquianos. Pero hasta el día de hoy la mayor de todas sus cualidades era la de ser un amigo fiel capaz de dejarlo todo por socorrer al necesitado. Ser muy gaucho es sinónimo de ser generoso, amable, entregado, arriesgado, de buen corazón, agasajador, ocurrente, pícaro pero honesto al mismo tiempo...

Don Segundo Sombra, el gaucho de Areco

Varios historiadores se disputan la certeza del lugar natal de "Don Segundo". Su verdadero nombre sí era Segundo pero el apellido era Ramírez. Para la leyenda, fue y será Don Segundo Sombra, el gaucho del Pago de Areco que un día, Ricardo Güiraldes llevó a la estampa en una obra que recorrió el mundo como idea argentina.

Quienes lo conocieron dicen que fue resero, que arreó para la estancia de los Güiraldes, que allí vivió un tiempo, unos años en la Estancia "La Fe", también de Güiraldes y, finalmente, antes de irse a vivir al pueblo, en el Puesto "La Lechuza", caminó de por medio con esta última Estancia. Se solía ver en los boliches de las afueras y en los locales partidarios del Partido Conservador; uno de estos frente a la Plaza Ruiz de Arellano, donde era habitual su presencia.

EL GAUCHO JUAN MOREIRA

Juan Moreira fue un gaucho argentino. Nació en el partido bonaerense de San José de Flores (hoy barrio bonaerense de Flores) y vivió desde niño en el de La Matanza. Su fecha de nacimiento es desconocida. Su vida estuvo llena de injusticias y se la ha considerado como representativa de las sufridas por el gaucho argentino, injusticias que lo llevarían a la muerte en abril de 1874 en Lobos.

Durante cerca de treinta años Moreira llevó una vida tranquila, dedicando su tiempo al trabajo rural hasta conseguir su propio rancho, unas cuantas cabezas de ganado vacuno y algunas hectáreas de campo que destinó a la siembra.

Era una hombre alto y fornido, rubio, de ojos claros, que tomaba poco alcohol y no frecuentaba las pulperías; tenía buenos modales y era habilidoso con la guitarra, motivo por el cual era bien visto por "la Vicenta", de quien se enamoró y con quien se casó, contando con el pleno consentimiento del padre de Vicenta, un hombre muy respetado.

El casamiento con Vicenta sería el inicio de todos sus problemas ya que el Teniente Alcalde de la zona –conocido como Don Francisco- también estaba enamorado de ella y empezó a perseguirlo acusándole de hechos injustificables. La primera multa que recibió de Don Francisco fue por la fiesta de la noche de bodas sin la autorización del Teniente Alcalde, por lo que tuvo que pagar 500 pesos.
En aquel momento Moreira le había prestado a Sardetti, el almacenero del pueblo, unos 10.000 pesos que éste usaría para la compra de frutos del país; Sardetti no devolvía lo prestado por lo que Moreira –sin documentación que lo avalara- presentó la denuncia ante el Teniente Alcalde. No se sabe con certeza si Sardetti y Don Francisco se habían puesto en acuerdo, pero Sardetti negó la deuda y Moreira fue castigado con 48 horas de "cepo" (detención) acusado de reclamar lo que no era suyo. Moreira, indignado por la situación, le juró a Sardetti una puñalada por cada mil pesos que le debía. Cumplió su promesa en un duelo a cuchillo en el propio almacén de Sardetti y a su regreso tuvo que pelear en su rancho contra Don Francisco y cuatro soldados que estaban allí para aprehenderlo. En el enfrentamiento Don Francisco y dos soldados resultaron muertos.

Fue a partir de este momento cuando empezó a ganar fama en la región. De este modo tuvo más peleas, las que siguió ganando, y muchas de las cuales eran desafíos de otros gauchos que querían probar su propia destreza. Con el tiempo empezó a trabajar como guardaespaldas de políticos a cambio de "limpiar su nombre", promesa que nunca fue cumplida. Fue guardaespaldas de Adolfo Alsina quien, se dice, le dispensó bastante buen trato.
Moreira tenía sólo un caballo bayo, un pequeño perro llamado "Cacique", un poncho, un facón (característico por su tamaño y la forma en C de su guardamonte) y dos trabucos. Siempre dormía a cielo abierto con su perro "Cacique" que le servía de guardián y jamás desensillaba por si tenía que escapar. Recorrió las ciudades de Navarro, Las Heras, Lobos, 25 de Mayo y pasó algún tiempo en las tolderías del Cacique Coliqueo. A su regreso, continuó su vida errante enfrentándose a numerosas partidas policiales y trabándose en combates desiguales de los que siempre salió airoso. A esa altura, se dice, se había "enviciado" en la práctica de matar por lo que hay quienes dicen que fue uno de los primeros asesinos seriales del país. Se tornó pendenciero, provocador e incluso, ladrón.

En abril de 1874 el juez de paz de Lobos, Casimiro Villamayor, por orden de Mariano Acosta, gobernador de la provincia de Buenos Aires, envía a 25 hombres que, al mando del comandante Bosch perteneciente a la policía de Buenos Aires, lo rodean en el almacén y pulpería "La Estrella", ubicado en lo que hoy es el Sanatorio Lobos en la intersección de las calles Chacabuco y Cardoner. Juan Moreira peleó con todas sus fuerzas pero justo cuando estaba a punto de saltar la pared que se interponía entre los policías y su caballo fue herido por la bayoneta del sargento Chirino, quien le perforó el pulmón izquierdo. Sin embargo, Moreira alcanzó a disparar su trabuco hiriendo en elrostro a Chirino que como consecuencia de ello, perdió un ojo; Moreira cayó pero logró levantarse y herir a Eulogio Varela muriendo casi enseguida, después de dos vómitos de sangre, convirtiéndose de ese modo en una leyenda y uno de los personajes populares más conocidos de la historia popular Argentina.

Moreira dejó un hijo, de igual nombre, y a su amada mujer. Sus restos mortales se encuentran en el cementerio de Lobos. Sin embargo, se pueden apreciar algunos efectos personales, como dagas, y también su cráneo, en el Museo Juan Domingo Perón, sito en la misma ciudad. Su padre fue el feroz mazorquero José Custodio Moreira, un español que también integró el Cuerpo de Serenos, conocido por su crueldad y falta de piedad. Convertido en un estorbo por sus abusos y crímenes, el mismo Rosas le entregó un día un sobre cerrado con la orden de que le fuera entregado al oficial Antonino Reyes comandante de los cuarteles de Santos Lugares. El sobre contenía la orden de ajusticiar inmediatamente al portador, disposición que se cumplió en el acto. De la madre de Juan Moreira, doña Ventura, poco es lo que se sabe salvo, que intentó criar a su hijo lo mejor que pudo.

GAUCHO FRANCISCO CUBILLOS

Su nombre era Juan Francisco Cubillos, y su fama de cuatrero la obtuvo en la provincia de Mendoza. Había tenido varios encuentros con partidas policiales, venciendo siempre hasta que una vez lo sorprendieron mientras dormía y fue ultimado por dos guardias. Esto habría ocurrido aproximadamente hacia 1895.

Su tumba es centro de grandes reuniones populares. Se encuentra en el cementerio de Las Heras, cercano a la ciudad de Mendoza. Es un mausoleo con la pared de enfrente revestida de azulejos y las de los costados llenas de estantes dónde se colocan macetas, y floreros colmados de flores. La pared frontal tiene un gran retrato del gaucho Cubillos dentro de un nicho semicircular. Encima de él, otra imagen enmarcada lo representa a caballo. Entre las ofrendas se observan grandes rosarios, crucifijos, imágenes de Vírgenes y de diferentes Santos y hasta de Pancho Sierra.

Juan Francisco Cubillos fue un gaucho, según la tradición lugareña, que al estilo del ya famoso ingles Robin Hood, robaba a los ricos para darle a los pobres. Fue perseguido por la policía y muerto en Paramillos, donde una cruz lo recuerda el 25 de Octubre de 1895. Lo mataron mientras dormía unos asesinos por encargo de la policía.

De este tipo de héroes populares en la República Argentina se encuentran a lo largo y a lo ancho de todo su territorio: Pedrito Hallao en Tucuman; Bazán Frias, que lo mataron cuando saltaba una tapia como a Juan Moreira en la Provincia de Buenos Aires.


GAUCHO OLEGARIO ALVAREZ (GAUCHO LEGA)

Olegario Alvarez nació en 1871 en la ciudad de Saladas, Corrientes. Pasó 12 años en la cárcel de la Penitenciaria de la capital de Corrientes condenado por asesinato hasta que logra fugarse en 1904. Se le unen otros gauchos perseguidos o alzados (Aparicio Altamirano, Adolfo Silva) y forman una banda muy famosa en la región que se escondía en los montes y esteros de los departamentos de Saladas, Concepción, San Roque y Mburucuyá.

Muere en un enfrentamiento con la partida en el paraje conocido como Rincón de Luna, departamento de Yaguareté Corá (Corral del Tigre) hoy denominado Concepción el 23 de mayo de 1906. Su cuerpo fue sepultado en el cementerio de "Las Lagunas Saladas". La creencia popular dice que su ánima vaga por los ranchos ayudando a los necesitados y a todos aquellos que se acuerdan de él, le rezan y le encienden una vela colorada.

EL GAUCHITO GIL

Antonio Mamerto Gil Nuñez, más conocido como "El Gauchito Gil" o como "Curuzú Gil" (del guaraní curuzú=cruz) es quizás uno de los más importantes representantes de lo que Marta De Paris denomina Santoral Profano Correntino (1988). Desde hace más de cien años tiene vigencia en su provincia, pero en los últimos años ha trascendido primero al litoral en especial Misiones y Formosa y luego al resto del país. Comprobamos la existencia de lugares de culto desde Salta a Ushuaia.

Existen diferentes versiones acerca de la época y el motivo de su muerte. Se sabe que fue durante el siglo XIX, algunos sitúan estos hechos en 1890, para otros ocurrieron entre 1840 y 1848. Todos coinciden que su muerte aconteció el 8 de enero, que ocurrió en medio de las constantes luchas fratricidas entre los Liberales (o Celestes) y los Autonomistas (o Colorados), que el Gauchito era inocente y que fue muerto injustamente.

Era oriundo de la zona de Pay-Ubre, hoy Mercedes, Corrientes. Había sido tomado prisionero por el Coronel Zalazar acusado injustamente de desertor y cobarde. Fue trasladado a Mercedes y de allí sería enviado a Goya donde se encontraban los tribunales. Era sabido que los prisioneros que tenían ese destino jamás llegaban a Goya, siempre "habían intentado escapar en el camino, se producía un tiroteo y el preso irremediablemente moría". El pueblo se entera de la prisión de Gil y se moviliza buscando apoyo en el Coronel Velázquez, quien junta una serie de firmas y se presenta ante Zalazar para interceder. Este hace una nota dejando al Gauchito en libertad que fue remitida a Mercedes pero ya había sido llevado hacia los tribunales.

La tropa integrada por el prisionero, un sargento y tres soldados se detiene en un cruce de caminos. El Gauchito sabía que lo iban a ajusticiar y le dice al sargento: "no me matés porque la orden de perdón viene en camino" a lo que el soldado replica "De esta no te salvás". Antonio Gil le responde que sabía que finalmente lo iban a degollar pero que cuando el regresara a Mercedes le iban a informar que su hijo se estaba muriendo y como él iba a derramar sangre inocente que lo invocara para que él intercediera ante Dios por la vida de su hijo. Era sabido que la sangre de inocentes servía para hacer milagros. El sargento se burló y lo ejecutó.

Con respecto a la forma de morir existen varias versiones:

1) Lo ataron a un poste o un árbol y le dispararon con armas de fuego pero ninguna de esas balas entró en el cuerpo ya que la creencia popular dice que quien lleva el amuleto de San la Muerte no le entran las balas y se supone que el Gauchito era devoto del "Santito". Entonces el sargento ordenó que le colgaran de los pies y allí lo degolló.

2) Murió luego de varios intentos de disparos con armas, porque una bala finalmente entró en el corazón.

3) Fue colgado de un algarrobo, cabeza abajo y luego degollado, porque tenía el poder de hipnotizar a las personas "con sólo mirarlas a los ojos".

La partida volvió a Mercedes y allí el sargento se entera del perdón y, recordando las últimas palabras del Gauchito, se dirigió a su casa donde entera que su pequeño hijo está muy grave, con fiebre altísima y el médico lo había desahuciado. Entonces se arrodilla y le pide al Gauchito que interceda ante Dios para salvar la vida de su hijo. Al llegar la madrugada el niño se había salvado. Entonces el sargento construyó con sus propias manos una cruz con ramas de ñandubay, la cargó sobre sus hombrOs y la llevó al lugar donde había matado al gauchito. Colocó la cruz, pidió perdón y agradeció.

Para algunos era un cuatrero, un gaucho matrero, un fugitivo al que le cargaban todos los hechos delictivos sin resolver. Para otros era "Robin Hood", les robaba a los ricos (en especial a los que se aprovechaban de los paisanos) y les daba a los pobres y ayudaba a quien lo necesitara. Era un gaucho justiciero. Hacía lo que muchos no se atrevían a hacer. Era un vengador de sus desgracias.

Existen poemas en su honor como el que escribió Florencio Godoy Cruz y un chamamé con música del compositor Roberto Galarza titulado "Injusta Condena".


Fuentes:
. Diccionario de Mitos y Leyendas - Equipo NAyA
. Wikipedia la enciclopedia libre
http://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/6191716/Los-Bandidos-de-Leon.html
http://www.sanantoniodeareco.com

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