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martes, 11 de septiembre de 2012

Mitos urbanos #02


El Yetattore (mufa)

Se lo conoce comúnmente como Mufa o Mala leche, pero es algo más que eso, es un ser despreciable que habita en la sociedad, repulsivo e ignorante que pasa envidiando el trabajo de sus compañeros o anhelando ser ellos o poseer su éxito entonces guarda con recelo el reencor y no saben perdonar, tiene mala onda encima y la transmite a donde vaya. Sólo piensa en él mismo y nadie más. Se consume con su propio odio con el timpo.

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miércoles, 7 de diciembre de 2011

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jueves, 29 de septiembre de 2011

Mitos Urbanos #01 La Ponzoñosa

Se la conoce también con el nombre de Rigoberta Sucubuss, una mujer cruel y despiadada dispuesta a cualquier cosa por castigar al hombre con el cual esté obsesionada.
Es envidiosa y caprichosa tiende artimañas y provoca desastres, se la compara con la diosa Ate de la discordia solo que esta no llega a ser una diosa y estaría entre la categoría de sub-humanos!.
Cree tener talento para el arte, la música y otras disciplinas aunque es un total fracaso, aunque tiene la característica de engatusar y comprar a aquellos que le sirvan para escalar, pero éstos despiertan de su hipnosis cuando comienza a cantar sus hazañas.
Para matarla no sirven estacas ni crucifijos, ni siquiera decirle que es un desastre. Solamente se debe poner un espejo frente a ella y dejarla hablando sola. Ahi es cuando por su propia energía es destruida como la medusa.

martes, 28 de septiembre de 2010

Leyendas Pampeanas Cap. XVII (Especial bicentenario)

Gauchos Míticos
A lo largo de nuestra historia, han existido gauchos que marcaron un hito, que fueron mas que hombres para convertirse en íconos del folklore nacional. Muchos de ellos pelearon en nuestras guerras de emancipación e independencia. Otros fueron perseguidos por sus reclamos y forma de vida libre y sin reglas.
La mayoría se escapaban del rigor de la guerra y los llamaban gauchos matreros.

No contaban con muchas posesiones y se arreglaban con lopoco que tenían, muchos se destacaban por su destreza con el facón y el poncho, la boleadora (que aprendieron a manejar del indio) y la habilidad de tocar la guitarra con una improvisación impresionante de rimas y relaciones. Algo que los destaca por sobre todo es su amplio sentido de orientación y rastreo, muchos los apodaban rastreadores o baquianos. Pero hasta el día de hoy la mayor de todas sus cualidades era la de ser un amigo fiel capaz de dejarlo todo por socorrer al necesitado. Ser muy gaucho es sinónimo de ser generoso, amable, entregado, arriesgado, de buen corazón, agasajador, ocurrente, pícaro pero honesto al mismo tiempo...

Don Segundo Sombra, el gaucho de Areco

Varios historiadores se disputan la certeza del lugar natal de "Don Segundo". Su verdadero nombre sí era Segundo pero el apellido era Ramírez. Para la leyenda, fue y será Don Segundo Sombra, el gaucho del Pago de Areco que un día, Ricardo Güiraldes llevó a la estampa en una obra que recorrió el mundo como idea argentina.

Quienes lo conocieron dicen que fue resero, que arreó para la estancia de los Güiraldes, que allí vivió un tiempo, unos años en la Estancia "La Fe", también de Güiraldes y, finalmente, antes de irse a vivir al pueblo, en el Puesto "La Lechuza", caminó de por medio con esta última Estancia. Se solía ver en los boliches de las afueras y en los locales partidarios del Partido Conservador; uno de estos frente a la Plaza Ruiz de Arellano, donde era habitual su presencia.

EL GAUCHO JUAN MOREIRA

Juan Moreira fue un gaucho argentino. Nació en el partido bonaerense de San José de Flores (hoy barrio bonaerense de Flores) y vivió desde niño en el de La Matanza. Su fecha de nacimiento es desconocida. Su vida estuvo llena de injusticias y se la ha considerado como representativa de las sufridas por el gaucho argentino, injusticias que lo llevarían a la muerte en abril de 1874 en Lobos.

Durante cerca de treinta años Moreira llevó una vida tranquila, dedicando su tiempo al trabajo rural hasta conseguir su propio rancho, unas cuantas cabezas de ganado vacuno y algunas hectáreas de campo que destinó a la siembra.

Era una hombre alto y fornido, rubio, de ojos claros, que tomaba poco alcohol y no frecuentaba las pulperías; tenía buenos modales y era habilidoso con la guitarra, motivo por el cual era bien visto por "la Vicenta", de quien se enamoró y con quien se casó, contando con el pleno consentimiento del padre de Vicenta, un hombre muy respetado.

El casamiento con Vicenta sería el inicio de todos sus problemas ya que el Teniente Alcalde de la zona –conocido como Don Francisco- también estaba enamorado de ella y empezó a perseguirlo acusándole de hechos injustificables. La primera multa que recibió de Don Francisco fue por la fiesta de la noche de bodas sin la autorización del Teniente Alcalde, por lo que tuvo que pagar 500 pesos.
En aquel momento Moreira le había prestado a Sardetti, el almacenero del pueblo, unos 10.000 pesos que éste usaría para la compra de frutos del país; Sardetti no devolvía lo prestado por lo que Moreira –sin documentación que lo avalara- presentó la denuncia ante el Teniente Alcalde. No se sabe con certeza si Sardetti y Don Francisco se habían puesto en acuerdo, pero Sardetti negó la deuda y Moreira fue castigado con 48 horas de "cepo" (detención) acusado de reclamar lo que no era suyo. Moreira, indignado por la situación, le juró a Sardetti una puñalada por cada mil pesos que le debía. Cumplió su promesa en un duelo a cuchillo en el propio almacén de Sardetti y a su regreso tuvo que pelear en su rancho contra Don Francisco y cuatro soldados que estaban allí para aprehenderlo. En el enfrentamiento Don Francisco y dos soldados resultaron muertos.

Fue a partir de este momento cuando empezó a ganar fama en la región. De este modo tuvo más peleas, las que siguió ganando, y muchas de las cuales eran desafíos de otros gauchos que querían probar su propia destreza. Con el tiempo empezó a trabajar como guardaespaldas de políticos a cambio de "limpiar su nombre", promesa que nunca fue cumplida. Fue guardaespaldas de Adolfo Alsina quien, se dice, le dispensó bastante buen trato.
Moreira tenía sólo un caballo bayo, un pequeño perro llamado "Cacique", un poncho, un facón (característico por su tamaño y la forma en C de su guardamonte) y dos trabucos. Siempre dormía a cielo abierto con su perro "Cacique" que le servía de guardián y jamás desensillaba por si tenía que escapar. Recorrió las ciudades de Navarro, Las Heras, Lobos, 25 de Mayo y pasó algún tiempo en las tolderías del Cacique Coliqueo. A su regreso, continuó su vida errante enfrentándose a numerosas partidas policiales y trabándose en combates desiguales de los que siempre salió airoso. A esa altura, se dice, se había "enviciado" en la práctica de matar por lo que hay quienes dicen que fue uno de los primeros asesinos seriales del país. Se tornó pendenciero, provocador e incluso, ladrón.

En abril de 1874 el juez de paz de Lobos, Casimiro Villamayor, por orden de Mariano Acosta, gobernador de la provincia de Buenos Aires, envía a 25 hombres que, al mando del comandante Bosch perteneciente a la policía de Buenos Aires, lo rodean en el almacén y pulpería "La Estrella", ubicado en lo que hoy es el Sanatorio Lobos en la intersección de las calles Chacabuco y Cardoner. Juan Moreira peleó con todas sus fuerzas pero justo cuando estaba a punto de saltar la pared que se interponía entre los policías y su caballo fue herido por la bayoneta del sargento Chirino, quien le perforó el pulmón izquierdo. Sin embargo, Moreira alcanzó a disparar su trabuco hiriendo en elrostro a Chirino que como consecuencia de ello, perdió un ojo; Moreira cayó pero logró levantarse y herir a Eulogio Varela muriendo casi enseguida, después de dos vómitos de sangre, convirtiéndose de ese modo en una leyenda y uno de los personajes populares más conocidos de la historia popular Argentina.

Moreira dejó un hijo, de igual nombre, y a su amada mujer. Sus restos mortales se encuentran en el cementerio de Lobos. Sin embargo, se pueden apreciar algunos efectos personales, como dagas, y también su cráneo, en el Museo Juan Domingo Perón, sito en la misma ciudad. Su padre fue el feroz mazorquero José Custodio Moreira, un español que también integró el Cuerpo de Serenos, conocido por su crueldad y falta de piedad. Convertido en un estorbo por sus abusos y crímenes, el mismo Rosas le entregó un día un sobre cerrado con la orden de que le fuera entregado al oficial Antonino Reyes comandante de los cuarteles de Santos Lugares. El sobre contenía la orden de ajusticiar inmediatamente al portador, disposición que se cumplió en el acto. De la madre de Juan Moreira, doña Ventura, poco es lo que se sabe salvo, que intentó criar a su hijo lo mejor que pudo.

GAUCHO FRANCISCO CUBILLOS

Su nombre era Juan Francisco Cubillos, y su fama de cuatrero la obtuvo en la provincia de Mendoza. Había tenido varios encuentros con partidas policiales, venciendo siempre hasta que una vez lo sorprendieron mientras dormía y fue ultimado por dos guardias. Esto habría ocurrido aproximadamente hacia 1895.

Su tumba es centro de grandes reuniones populares. Se encuentra en el cementerio de Las Heras, cercano a la ciudad de Mendoza. Es un mausoleo con la pared de enfrente revestida de azulejos y las de los costados llenas de estantes dónde se colocan macetas, y floreros colmados de flores. La pared frontal tiene un gran retrato del gaucho Cubillos dentro de un nicho semicircular. Encima de él, otra imagen enmarcada lo representa a caballo. Entre las ofrendas se observan grandes rosarios, crucifijos, imágenes de Vírgenes y de diferentes Santos y hasta de Pancho Sierra.

Juan Francisco Cubillos fue un gaucho, según la tradición lugareña, que al estilo del ya famoso ingles Robin Hood, robaba a los ricos para darle a los pobres. Fue perseguido por la policía y muerto en Paramillos, donde una cruz lo recuerda el 25 de Octubre de 1895. Lo mataron mientras dormía unos asesinos por encargo de la policía.

De este tipo de héroes populares en la República Argentina se encuentran a lo largo y a lo ancho de todo su territorio: Pedrito Hallao en Tucuman; Bazán Frias, que lo mataron cuando saltaba una tapia como a Juan Moreira en la Provincia de Buenos Aires.


GAUCHO OLEGARIO ALVAREZ (GAUCHO LEGA)

Olegario Alvarez nació en 1871 en la ciudad de Saladas, Corrientes. Pasó 12 años en la cárcel de la Penitenciaria de la capital de Corrientes condenado por asesinato hasta que logra fugarse en 1904. Se le unen otros gauchos perseguidos o alzados (Aparicio Altamirano, Adolfo Silva) y forman una banda muy famosa en la región que se escondía en los montes y esteros de los departamentos de Saladas, Concepción, San Roque y Mburucuyá.

Muere en un enfrentamiento con la partida en el paraje conocido como Rincón de Luna, departamento de Yaguareté Corá (Corral del Tigre) hoy denominado Concepción el 23 de mayo de 1906. Su cuerpo fue sepultado en el cementerio de "Las Lagunas Saladas". La creencia popular dice que su ánima vaga por los ranchos ayudando a los necesitados y a todos aquellos que se acuerdan de él, le rezan y le encienden una vela colorada.

EL GAUCHITO GIL

Antonio Mamerto Gil Nuñez, más conocido como "El Gauchito Gil" o como "Curuzú Gil" (del guaraní curuzú=cruz) es quizás uno de los más importantes representantes de lo que Marta De Paris denomina Santoral Profano Correntino (1988). Desde hace más de cien años tiene vigencia en su provincia, pero en los últimos años ha trascendido primero al litoral en especial Misiones y Formosa y luego al resto del país. Comprobamos la existencia de lugares de culto desde Salta a Ushuaia.

Existen diferentes versiones acerca de la época y el motivo de su muerte. Se sabe que fue durante el siglo XIX, algunos sitúan estos hechos en 1890, para otros ocurrieron entre 1840 y 1848. Todos coinciden que su muerte aconteció el 8 de enero, que ocurrió en medio de las constantes luchas fratricidas entre los Liberales (o Celestes) y los Autonomistas (o Colorados), que el Gauchito era inocente y que fue muerto injustamente.

Era oriundo de la zona de Pay-Ubre, hoy Mercedes, Corrientes. Había sido tomado prisionero por el Coronel Zalazar acusado injustamente de desertor y cobarde. Fue trasladado a Mercedes y de allí sería enviado a Goya donde se encontraban los tribunales. Era sabido que los prisioneros que tenían ese destino jamás llegaban a Goya, siempre "habían intentado escapar en el camino, se producía un tiroteo y el preso irremediablemente moría". El pueblo se entera de la prisión de Gil y se moviliza buscando apoyo en el Coronel Velázquez, quien junta una serie de firmas y se presenta ante Zalazar para interceder. Este hace una nota dejando al Gauchito en libertad que fue remitida a Mercedes pero ya había sido llevado hacia los tribunales.

La tropa integrada por el prisionero, un sargento y tres soldados se detiene en un cruce de caminos. El Gauchito sabía que lo iban a ajusticiar y le dice al sargento: "no me matés porque la orden de perdón viene en camino" a lo que el soldado replica "De esta no te salvás". Antonio Gil le responde que sabía que finalmente lo iban a degollar pero que cuando el regresara a Mercedes le iban a informar que su hijo se estaba muriendo y como él iba a derramar sangre inocente que lo invocara para que él intercediera ante Dios por la vida de su hijo. Era sabido que la sangre de inocentes servía para hacer milagros. El sargento se burló y lo ejecutó.

Con respecto a la forma de morir existen varias versiones:

1) Lo ataron a un poste o un árbol y le dispararon con armas de fuego pero ninguna de esas balas entró en el cuerpo ya que la creencia popular dice que quien lleva el amuleto de San la Muerte no le entran las balas y se supone que el Gauchito era devoto del "Santito". Entonces el sargento ordenó que le colgaran de los pies y allí lo degolló.

2) Murió luego de varios intentos de disparos con armas, porque una bala finalmente entró en el corazón.

3) Fue colgado de un algarrobo, cabeza abajo y luego degollado, porque tenía el poder de hipnotizar a las personas "con sólo mirarlas a los ojos".

La partida volvió a Mercedes y allí el sargento se entera del perdón y, recordando las últimas palabras del Gauchito, se dirigió a su casa donde entera que su pequeño hijo está muy grave, con fiebre altísima y el médico lo había desahuciado. Entonces se arrodilla y le pide al Gauchito que interceda ante Dios para salvar la vida de su hijo. Al llegar la madrugada el niño se había salvado. Entonces el sargento construyó con sus propias manos una cruz con ramas de ñandubay, la cargó sobre sus hombrOs y la llevó al lugar donde había matado al gauchito. Colocó la cruz, pidió perdón y agradeció.

Para algunos era un cuatrero, un gaucho matrero, un fugitivo al que le cargaban todos los hechos delictivos sin resolver. Para otros era "Robin Hood", les robaba a los ricos (en especial a los que se aprovechaban de los paisanos) y les daba a los pobres y ayudaba a quien lo necesitara. Era un gaucho justiciero. Hacía lo que muchos no se atrevían a hacer. Era un vengador de sus desgracias.

Existen poemas en su honor como el que escribió Florencio Godoy Cruz y un chamamé con música del compositor Roberto Galarza titulado "Injusta Condena".


Fuentes:
. Diccionario de Mitos y Leyendas - Equipo NAyA
. Wikipedia la enciclopedia libre
http://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/6191716/Los-Bandidos-de-Leon.html
http://www.sanantoniodeareco.com

martes, 27 de julio de 2010

Leyendas Pampeanas Cap XVI (Especial bicentenario)

Magia Mapuche
El Machi y el Calcu

Para los mapuches de Argentina y Chile, médico hechicero. Consiste en una especie de casta. En cada tribu la machi es una especie de concejero del caudillo. Dice Ramón Pardal que funda su poder en sus conocimientos de medicina y en sus relaciones con los espíritus.
Según Pardal "reunían en su persona los atributos del médico y sacerdote, sirviendo en tal carácter para las enfermedades del cuerpo y del alma". "El MACHI -agrega- era el oráculo, el consejero de la paz o de la guerra, el que impetraba las lluvias en tiempo de sequía y el mediador entre los hombres y los demonios. Usaba vestiduras especiales, hacía vida solitaria y por temporadas se retiraba a vivir en cavernas, dedicándose a prácticas ascéticas".
Casi siempre es de sexo femenino, siendo el MACHITUN la ceremonia tradicional en que ejerce como médica o hechicera.
Por su parte Renato Cárdenas Alvarez aporta lo siguiente:
MACHI:com.hist.Pougtén. Oficio comunitario que en Chiloé fue desempeñado por un hombre y tardíamente por mujeres. El machi ha sido el curandero local, a través de plantas medicinales y de otras técnicas heredadas ancestramente. Pero, además, ejerció el rol de chamán y animador del panteón mágico-religioso de su cultura, pues, así como hoy la ciencia busca el control de la naturaleza, así entonces la magia -cuyos secretos manejaba el machi- pretendía igual fin. Fue, además el animador principal del nguillatún. Hoy la machi no es más que una curandera o consejera, en relación a males provocados porbrujos.
["Un ser supremo o un espíritu le revelaba a través de gestos exteriores -un sueño, u otro llamado interior- que estaba de-terminada por fuerzas sobrenaturales para ser chamán. A partir de entonces, se iniciaba un largo proceso de instrucción por parte de una machi anciana, proceso que se acentuaba a medida que se acercaba el proceso de consagración. Si bien la función cotidiana básica era la de curar enfermos, debería, a su vez, lograr los conocimientos que le permitieran descubrir al brujo o a quien causara la muerte. También debía conocer los secretos para controlar el clima, predecir hechos futuros o descubrir cosas ocultas. Y junto a esto, todo un repertorio de fórmulas, oraciones, ensalmos, conjuros, cantos, bailes y una gran destreza en el uso del cultrún o cultrunca, como se llamó en Chiloé a este tamborcillo. (R. Cárdenas et Al. Los Chono...)]
[Gusinde registró -a comienzos de este siglo- 324 plantas, usadas como purgantes, vomitivos, sudoríferos, abortivos, afrodisíacos, etc. Demuestran -agrega- un profundo conocimien-to de la anatomía, llegando a efectuar lavados intestinales con una vejiga llúa). Dowling, señala:"...tiene un conocimiento exacto del valor medicinal de cada planta y de cada substancia (pero no le interesa la composición química de la planta o de una determinada substancia, como tampoco su efecto medicinal o su acción medicinal). Todo esto involucra una acción divina en la que siempre está presente Ngenemapún durante la elección de la planta o substancia y Ngenechén durante la curación, con sus simbólicas ramas de canelo." ]

El Machi como autoridad religiosa es la persona encargada de dirigir los ceremoniales de curación de su pueblo llamados machitún. En el caso de que las autoridades tradicionales como el Ngenpin, no se encarguen del Guillatún (ceremonia en que la comunidad se comunica con el mundo espiritual), el Machi también puede presidirlo.

En cada comunidad, el machi tiene la función de actúar como una especie de consejero del lonco, ya que actúa como el oráculo de su comunidad; y por ello, antiguamente, también actuaba como consejero en la paz o en la guerra.

Elección del machi
Para llegar a ser Machi se requiere que la mujer u hombre mapuche tenga voluntad, carácter y coraje, ya que la iniciación es larga y penosa. Normalmente la persona es seleccionada en su infancia, siendo reclutadas a través de muchas formas; entre ellas por:

* Sueños premoritorios.
* Revelaciones sobrenaturales.
* Influencia de la familia.
* Por transmisión hereditaria.
* Su poder de curación de enfermedades.
* Iniciativa propia.

Será el Kugna que posee cada linaje o familia lo que determinará quien será la persona que asumirá este rol. Posteriormente mediante la ceremonia del Machiluwun, se consagra el nuevo Machi. el o la infante elegida se prepara por un tiempo para posteriormente irse a vivir seis meses con una machi consagrada, donde ésta le entrega las herramientas para desempeñarse como tal.

Su papel en la medicina mapuche
El Machi es una persona con gran sabiduría y poder curativo; es el personaje principal de la medicina Mapuche. Tiene un conocimiento exacto del valor medicinal de cada planta y de cada substancia; para usar en su medicina las hierbas y plantas requeridas para el Lawen (remedio); tiene también el poder de los espíritus y los sueños (peumas) que son de gran importancia, al ser analizados e interpretados al despertar, muchas decisiones importantes surgen de ello. A través de estas prácticas sanan las enfermedades de su pueblo e incluso las enfermedades winkas (extranjero, blanco). La medicina mapuche está ganando cada vez más importancia a nivel de la sociedad chilena.

Su papel a nivel espiritual
El Machi es la persona que maneja y resuelve la preocupación general de la sociedad mapuche con respecto a las fuerzas malignas y dañinas del mundo. Se considera que tiene los secretos para controlar el clima y el poder de predecir hechos futuros o descubrir las cosas ocultas.

Ya que su función cotidiana básica es la de curar, un Machi también tiene los conocimientos necesarios que le permitirán descubrir al calcu, bruja o a cualquier otro individuo que, mediante la utilización de poderes o ayuda sobrenaturales, quiera causar un daño o la muerte a otra persona. En la tradición chilota, tiene un papel destacado como la persona encargada de combatir a los brujos chilotes.

La actitud del machi
La actitud que todo Machi debe seguir el camino indicado en el Admapu, y el no dejarse llevar por el mal o por las malas actitudes; si no lo cumple, estará siguiendo el camino que lo conducirá a ser considerado un Calcu (persona que practica el mal en una forma mística o espiritual). Las actitudes con las que un machi termina siendo un calcu son las siguientes:

* Ser una persona envidiosa y/o codiciosa, presentando un mayor interés por el dinero, que por curar al necesitado.
* Ser una persona que no usa su conocimiento sabiamente y/o lo usa para hacer el mal, integrándose así a las fuerzas que luchan contra el ser humano.

El Calcu
Calcu, también conocido como kalku, es un término en mapudungun, para referirse a la persona que practica el mal en una forma mística o espiritual; y posteriormente utilizado para referirse igualmente a un brujo o bruja practicante de la magia negra. El término también es usado para referirse al mal producido por la brujería, o por la acción del calcutun.
El Calcu se caracteriza por ser una persona que se dice utilizaría un poder espiritual para dedicarse principalmente a hacer el daño al prójimo; por ello es combatido por las Machis. Un Calcu desarrolla un sentido de poder muy similar al del chamán. Él o ella también tiene pewma (sueños) o perimontun (visiones); pero su principal característica sería que heredaría un espíritu Wekufe, espíritu que anteriormente le entregaba poder a un ancestro que también fue Calcu. Así, los Calcus serían sirviente de los Wekufe y ocuparían el poder de estos espíritus.
Debido a la naturaleza espiritual del Machi y el Calcu, los españoles tardaron en hacer una distinción clara del significado de ambos, y entender la diferencia entre ellos; además como consecuencia de ello, los Calcu serían asociados equívocamente con la brujería. Fue así como posteriormente también se utilizaría la palabra Calcu como término para referirse igualmente a una bruja, a los Brujos de Chiloé, y a toda persona relacionada con la magia negra, los demonios y el diablo.
Las maneras en que se forma el Calcu mapuche, es a partir de:
* una tradición de herencia.
* un o una Machi que esta interesadas en el dinero más que curar; o es un Machi frustrado al ser poco poderoso, producto de que por diversos motivos no es exitoso curando ni propiciando la bonanza de la comunidad. Estos hechos harían que el Machi perdiera así su prestigio, y se integre a las fuerzas que luchan contra el ser humano, producto de la envidia, codicia y otros sentimientos negatívos, que hacen que no siga lo indicado en el Admapu.
El Calcu al igual que la Machi también puede tener clientes, pero los clientes del Calcu pueden pedirle ayuda para tomar venganza o hacer daño a otras personas, a menudo a raíz de situaciones de celos.
Se dice que los calcu (persona) pueden asumir tres funciones: Kalkutufe, Dawfe y Chonchon; y si son poderosos pueden realizarlas todas simultáneamente. Los calcu merodearían por los cementerios para apoderarse del pillü (fantasma del muerto reciente), con el propósito de utilizarlo en sus hechizos del calcutun. Esto último es uno de los motivo de la realización del Aun (Ritual funerario), para evitar la acción de los Calcus.
El Calcu además utilizaría numerosas pócimas, destacando el kalku-mamüll también conocido como latúe, latuy; que significa "el mortífero" o "la tierra de los muertos". conocido con el pelativo español de "árbol de los brujos", "palo mato" o "palo de brujos", y conocido actualmente con la nomenclatura científica actual Latua pubiflora. esta planta se caracteriza por ser un alucinógeno clásico de la etnología mapuche.
Otra característica que se le asocia a los Calcus es que ellos estarían comúnmente vestidos totalmente de negro, ya que este color estando solo, simboliza la oscuridad, la noche, los espíritus del mal y la muerte.

Calcu (mal)
El calcu (mal) en los mapuches se presenta como la fuerza desintegradora que utilizan los Calcus, la que es capaz de provocar las enfermedades y la muerte. Según las Machis, proviene principalmente de los Wekufe y es alimentada por la envidia y otros sentimientos dañinos de los hombres.
En toda enfermedad o dolencia provenientes del calcu (mal), la medicina mapuche debe combinar diversos ritos machitunes para arrancar el mal de la persona enferma y luego recuperarla con medicamentos formulados sobre la base de yerbas. Igualmente se utilizan Contras para la protección. Los Contras son amuletos, usados generalmente contra el mal, y como instrumento para detener magia negra).

Calcurá:
Ciertas piedras y especialmente la que los indios llaman MELIMILLA (cuatro oros). Se conocen algunas en el Neuquen como la que existe en los caminos que parten de San Martín de los Andes a Chile y del Lago Lacar hacia Huahum. Esta piedra es negra y aurífera, pero incluyen en la denominacion a otras que poseen cavidades naturales aprovechadas por los viajeros para depositar pequeñas ofrendas en bolsitas que contienen azucar, sal, yerba, pan, etc y a veces monedas.
Creen firmemente que la CALCURÁ tiene en su interior el alma de un brujo aprisionada y que como es de naturaleza perversa, el caminante debe brindarle tributos, la ofrenda se completa con un rezo.

Calcushugun:
Imprecaciones y maldiciones que formula un brujo a determinada persona a la que quiere dañar, ya sea por un problema personal o por pedido de un tercero que le ha pagado por los servicios (la palabra significa "El hablar del brujo")

Fuentes:
. Diccionario de Mitos y Leyendas - Equipo NAyA
. Wikipedia la enciclopedia libre

jueves, 10 de septiembre de 2009

Leyendas pampeanas cap XV

La Umita

Se trata de un personaje que emana temor, muy difundido en el noroeste argentino y en Santiago del Estero. deambula al ras del suelo, a lo largo de los solitarios senderos. A veces, suele aparecer en taperas (ranchos abandonados).
Su aspecto es desagradable: cabellos largos y desprolijos, mirada desencajada, dentadura despareja que sobresale de la boca. Avanza con un llanto lastimero hacia los caminantes para solicitarles ayuda. Necesita descansar en paz y por eso pide que recen para que pueda lograr el perdón divino.
Nunca se pudo determinar el origen del sufrimiento de la umita, porque el terror que infunde no permite que los caminantes permanezcan cerca de ella. De esta manera su propio aspecto le impide resolver su pena.
El valiente hombre que supere el miedo y logra pelear contra ella, debe hacerlo durante la noche. Al amanecer se transforma en toro o ternero, .y de esa manera le comunica el motivo de su sufrimiento. Pero el secreto permanece oculto, porque el escucha enmudece.
Si alguien se anima a soportar su desagradable aspecto, conseguirá su amistad. Lo acompañará por los senderos, cuidándolo de los peligros y de los espíritus malignos.
La presencia de la umita está difundida en casi todo el territorio argentino debido a las constantes migraciones de los conocedores de esta leyenda.
Está historia es conocida mayormente en el noroeste argentino, con menos influencia en el norte de Jujuy. Entre varias versiones (Colombres, Coluccio, etc.), transcribiré la de Paleari, que en cierto modo comprende a las otras...
Se cree que el nombre de Umita es un diminutivo castellanizado del vocablo quichua UMA que significa cabeza y, efectivamente, la leyenda se refiere a una cabeza de hombre (algunos obvian el sexo) en el aire por las noches, gimiendo, llorando y provocando el terror entre quienes tienen la triste suerte de encontrarla.
Es un "alma en pena", sin duda, que paga sus culpas con el errabundo y eterno vagar por los caminos solitarios. Nadie sabe por qué fue condenada al Purgatorio, ni por qué se empeña en provocar el susto. Alguna vez un paisano valeroso la enfrentó y lucharon toda la noche, hasta el alba. Ganó y la Umita se transformó en toro o en ternero.
Previamente narró su culpa al vencedor pero éste, a sus vez, no pudo contarle a nadie, pues como precio a su hazaña perdió el habla para siempre.

jueves, 25 de junio de 2009

Leyendas pampeanas cap XIV

El Yastay o Llastay

Es el hijo de la Pachamama y por encargo de ella cuida los animales silvestres.
Se lo representa como un anciano de barba larga y cuernos como los de un carnero. Los que van a cazar le deben dejar una ofrenda, como señal de que fue aceptada la ofranda aparecerán volando unos pájaros y la actividad será propicia. La gente antes de salir hace una junta llamada kachakuna, en el cual se invoca la protección del Yastay. Este acepta los pactos siempre y cuando no se divulguen.
Se conocen leyendas de personas perdidas que ofrendaron al Yastay y hasta suplicaron sin tener nada y el les hizo aparecer animales cocidos, pieles y todo tipo de ayuda de la naturaleza.
También hubo casos de personas que abusaban de la caza y el mismo Yastay se les apareció para castigarlos, atacar a los sabuesos y perros de caza, en otros relatos el Yastay se convertía en Ñandú o Vicuña mucho mas grade y feroz, en Yaguareté o Perro salvaje o Lobo y atacó a aquellos que mataban o torturaban animales por diversión y no para alimentarse. Los aborigenes lo respetaban mucho, los Calchaquíes lo tenían a semejanza de la Pachamama.

lunes, 25 de mayo de 2009

Leyendas pampeanas cap. XIII

Leyendas de la yerba mate


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Yarí - i vivía cerca de la selva misionera. Era bella y joven, y cuidaba con afecto a su viejo padre, un indio casi ciego que se había negado a seguir el curso de la nómade tribu a la que pertenecían. " Ya no tengo fuerzas para cambiar de morada - explicó -. Sólo les pido que se lleven a mi hija, cuya juventud merece la compañía de otros jóvenes y no esta soledad". Pero la joven afirmó: "Estaré donde tu estés; seré tu hija y tu hijo a la vez: aprenderé a cazar como hombre y a guisar como mujer".
Y así fue. Solícita y cariñosa, Yarí - i pronto aprendió a pescar, cazar y a recoger los frutos de la apretada selva donde habían quedado. Su padre, agradecido, rogaba a Tupá que recompensara a la joven por tantos desvelos.
Cierto día, apareció en la casa, un hombre con hábito de peregrino, que no era otro que el mismo Tupá. Yarí - i lo recibió generosamente, cazó y cocinó para él un exquisito agutí y le preparó una confortable cama.
Al día siguiente, el peregrino se preparó para partir "No me iré sin recompensarte - dijo -. Haré brotar una nueva planta que llevará tu nombre, y tú serás, desde ahora, la Caa - Yarí inmortal". Diciendo así, el dios hizo nacer la yerba mate, cuyas virtudes refrescantes y terapéuticas son conocidas por todos los que la consumen.



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Otra versión cuenta que un día, desobedeciendo los consejos de Tupá, el Dios padre de los guaraníes, la Luna, y su amiga Aria, la Nube rosada del crepúsculo, quisieron bajar a la tierra.
Así lo hicieron y tomaron sus formas corpóreas. Lo hicieron en esas zonas de tierras rojas, pero no habían contado con los peligros que podía acecharlas en el bosque. Mientras paseaban entre los árboles, admirando sus frutos olorosos, gozando de ver sus hermosos rostros en las aguas límpidas de los ríos, disfrutando de caminar sobre la hierba fresca, se les presentó un jaguar que se disponía a atacarlas. Ellas quedaron inmóviles y anonadadas.
En ese momento se presentó un anciano que se enfrentó al peligroso animal, y que con su cuchillo logró matar al yaguareté, y acabar con el peligro que corrieron las diosas en ese momento, en que ni siquiera les dio tiempo de abandonar sus formas terrenales.
El viejo indio las invitó a su cabaña para recibir la hospitalidad de su familia. Llegaron a una choza humilde y miserable, en que fueron recibidas por la mujer y la hija del anciano. Así y Aria habían quedado maravilladas por la hermosura de la joven llena de un tímido recato.
Comieron panes de maíz que hizo la vieja india con el resto de maíz que le quedaba a la familia para alimentarse, ofreciéndoles su pobreza en demostración de amistad y cariño.
Y aceptando esa bondad de la familia, pasaron allí esa noche descansando de las emociones vividas durante ese día en la tierra.

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Cuando quedaron solas las dos, Aria preguntó:
-¿Qué hacemos ahora, Así? ¿Volvemos a nuestra morada y dejamos que estas gentes crean que nuestro encuentro ha sido un sueño ?
Así movió negativamente la cabeza.
-No, no, Aria. Estoy llena de curiosidad por saber cuál es el motivo que les ha hecho retirarse a estas soledades y encerrar con ellos a esa hermosa joven. Y, si no logramos que nos lo digan, nuestro poder no es suficiente para adivinarlo. Esperemos a mañana.
Aria no sentía la curiosidad de Así; pero era amiga de la pálida diosa, y accedió a su deseo, aunque no le agradaba mucho pasar la noche en la ruinosa cabaña.
A la mañana siguiente, cuando llegó la nueva luz, Así anunció al viejo que había llegado el momento de marchar.
- Esperamos - le dijo - que, así como os habéis comportado con nosotros tan amablemente, nos acompañéis, según dijisteis, hasta el linde del bosque.
Apenas se habían apartado del claro del bosque donde estaba la cabaña, cuando Así, con toda su fría astucia, intentó que su acompañante les dijera lo que tanto deseaba. Pero el viejo había intuido el deseo de la joven, y, atribuyéndolo a curiosidad propia de mujer, se decidió a satisfacerlo, y le dijo:
- Hermosa doncella, bien veo que os ha llamado la atención el alejamiento en que vivo con mi mujer y mi hija; mas no penséis que hay en ello ningún motivo extraño.
Y luego escucharon el relato del anciano indio, que les confió que estaban viviendo alejados del poblado, para apartar a su inocente hija de los peligros que le podría acarrear su increíble belleza e inocencia.
Durante su vida juvenil había vivido junto a los de su tribu, una tribu como las muchas que estaban en las proximidades de los grandes ríos, dedicadas a la caza y a la lucha. Allí conoció a la que fue su mujer, y su alegría no tuvo límites el día en que nació su hija, una niña tan llena de hermosura, que aumentaba el gozo natural de sus padres. Pero esta alegría se fue trocando en preocupación a medida que la niña fue creciendo, pues era tan inocente, tan llena de candor y tan falta de malicia, que el padre empezó a temer el día en que perdiera tan hermosos atributos. Poco a poco, el desasosiego, la inquietud y el temor invadieron el espíritu del indio hasta que determinó alejarse de la comunidad en que vivía para que en la soledad pudiese su hija guardar aquellas virtudes con que Tupa la había enriquecido.
- Abandoné todo lo que no me era necesario para vivir en el bosque - dijo el viejo - y, sin decir a nadie hacia dónde iba, huí como un venado perseguido, hacia la soledad. Desde entonces vivo allí. Sólo el cariño que tengo a mi hija pudo hacerme cometer esta especie de locura. Pero soy feliz, vivo tranquilo.
Calló el viejo y ninguna de las dos supo qué contestarle. Entonces Así, viendo que el linde del bosque estaba cerca, le pidió que las dejase, después de prometerle que a nadie hablarían de su encuentro. Accedió el viejo indio, y, una vez que Así y Aria se vieron solas, perdieron sus formas humanas y ascendieron a los cielos.
Pasaron algunos días, en los que la pálida diosa no podía olvidar las aventuras y sobre todo el encuentro que había tenido en el bosque, y, observando al viejo indio desde su soledad celeste, comprendió todo el valor de la hospitalidad que aquél les había ofrecido en su cabaña, pues vio que las tortitas de maíz, de que tanto gustaban todas aquellas tribus, habían desaparecido de su alimento. Era indudable que las que les fueron ofrecidas habían sido las últimas que tenían. Entonces, una tarde, volvió a hablar con Aria y le contó lo que había observado.
- Yo creo - dijo la nube sonrosada - que debemos premiar a aquellas gentes. ¿Qué te parece, Así?
- Lo mismo he pensado yo, y por eso he querido hablar contigo. Podríamos hacer, ya que el viejo tiene ese cariño por su hija, tan fuera de lo común, que nuestro premio recayese sobre la joven.
- Has pensado bien, Así. Y como fue tan hospitalario, y sabes que Tupa se alegra de que los hombres sean de ese modo, tendremos también que demostrárselo.
Desde aquel momento, las jóvenes diosas se dedicaron con afán a buscar un premio adecuado. Por fin, se les ocurrió algo verdaderamente original y, con el mayor secreto, se decidieron a ponerlo en práctica. Para ello, una noche infundieron a los tres seres de la cabaña un sueño profundo, y, mientras dormían, Así en forma de blanca doncella fue sembrando, en el claro del bosque que delante de la choza se extendía, una semilla celeste. Después volvió a su morada, y desde el cielo oscuro iluminó fuertemente aquel lugar, a la vez que Aria dejaba caer suave y dulcemente una lluvia menuda que empapaba amorosamente la tierra. Llegó la mañana, Así quedó oculta bajo el sol radiante, pero su obra estaba concluida. Ante la cabaña habían brotado unos árboles menudos, desconocidos, y sus blancas y apretadas flores asomaban tímidas entre el verde oscuro de las hojas. Cuando el viejo indio despertó de su profundo sueño y salió para ir al bosque, quedó maravillado del prodigio que ante la puerta de su choza se extendía. Desde ella estaba quieto y silencioso queriendo comprender lo que había sucedido, pero a la vez con un soterrado temor de que sus ojos y su mente no fuesen fieles a la realidad. Por fin, llamó a su mujer y a su hija, y, cuando los tres estaban extáticos mirando lo que para ellos era un prodigio, otro mayor acaeció ante sus ojos y les hizo caer de rodillas sobre la húmeda tierra. Las nubes, que desperdigadas vagaban por el cielo luminoso, se juntaban apretadamente y lo tornaron oscuro, al mismo tiempo que una forma blanquísima y radiante descendía hasta ellos. Así, bajo la figura de doncella que habían conocido, les sonreía confiadamente.
- No tengáis ningún temor - les dijo -. Yo soy Así, la diosa que habita en la luna, y vengo a premiaros vuestra bondad. Esta nueva planta que veis es la yerba mate, y desde ahora para siempre constituirá para vosotros y para todos los hombres de esta región el símbolo de la amistad y el alimento caliente que beberán. Y vuestra hija vivirá eternamente, y jamás perderá ni la inocencia ni la bondad de su corazón. Ella será la dueña de la yerba.
Después, la diosa les hizo levantar del suelo donde estaban arrodillados, y les enseño el modo de tostar y de tomar el mate.
Pasaron algunos años, y al viejo matrimonio le llegó la hora de la muerte. Después, cuando la hija hubo cumplido sus deberes rituales, desapareció de la tierra. Y, desde entonces suele dejarse ver de vez en vez entre los yerbatales misioneros como una joven hermosa en cuyos ojos se reflejan la inocencia y el candor de su alma.

viernes, 24 de abril de 2009

Leyendas pampeanas cap. XII

El Yaguareté Aba
Esta leyenda es de origen Guaraní. El Yaguareté Aba también llamado Capiango. Es una especie de brujo muy temido en nuestro litoral, mitad tigre negro y mitad persona. Las manos y las piernas son de ser humano. Tiene una frente pelada muy ancha. También aparece como toro negro.
Come carne humana, de mula y de vaca. Ataca los ranchos y los saquea. Persigue a las novias jóvenes y se las lleva para que le saquen los piojos.
Los horneros dan la voz de alarma cuando los ven.
Al igual que el tigre-gente (uturunco), utiliza un cuerito para metamorfosearse; pero además se sahúma con plumas de gallina. Para que pierda el poder, dice Elena Bossi que hay que quitarle el cuero y escupirle 3 veces la cara: así queda ciego.
Se lo combate con balas o con machetes bendecidos.
En cuanto muere toma forma humana.
Es terrible y de fuerza descomunal, cuentan que puede derribar a ocho hombres fuertes de un solo zarpazo.


sábado, 14 de marzo de 2009

Leyendas pampeanas cap. XI

El Chonchón

El Chonchón, Chon-chon, Chuncho, Quilquil o Tue-tue es una criatura perteneciente a la mitología mapuche, y posteriormente asimilada a la mitología chilota, en Chile y algunas regiones de Argentina.
Se le relaciona o se cree que el mito está basado en alguna especie de lechuza o búho. Mientras que algunas otras versiones lo relacionan con el queltehue. Pero está emparentada a toda ave “agorera” o de mal agüero (mala suerte).




Descripción:

El Chonchón se presenta como un ave de plumaje grisáceo ceniciento, y lo que sería su cuerpo lo ocupa una cabeza humana, de la que salen unas afiladas garras y de sus orejas unas gigantescas alas con las que vuela.
Emite un chillido ensordecedor, y se lo caracteriza por repetir la frase “Tue-tué”.
Originariamente en la cultura Mapuche el Chonchón sería la forma en la que se transformaría el Calcu, contrapartida de los Machi, que a diferencia de los últimos utilizan hechicería y encantamientos para hacer el mal con la ayuda de los espíritus wekufe. Las colonias luego modificaron la leyenda y se lo atribuyeron a los brujos que pactan con Satanás.

Leyenda:

Cuenta la leyenda que el el Chonchón es una presencia maligna y muy temida en las zonas rurales. El miedo a esta criatura es que es un Calcu transformado, o una bruja o rujo poderoso que conoce el secreto de los Calcu para invocar el misterioso poder de volar transformado en el temible Chonchón.
El Calcu o Brujo/a realizaría el ritual de transformación untándose un brebaje en forma de crema en su cuello para que esta se desprendiera del cuerpo, adquiriendo así un plumaje grisáceo, garras y orejas-ala. Pero si lo desea y es un Brujo Calcu muy experimentado puede transformarse por completo en un búho o lechuza, así podría dejar su cuerpo en casa y realizar fácilmente actividades maléficas, es imprescindible que el Brujo Calcu conozca perfectamente el encantamiento, sino al volar perderían fuerza y caerían en picada al suelo encontrando la muerte.
El cuerpo al quedar en la casa que es generalmente un escondite, ya que si su cuerpo humano (que es vulnerable en el momento de la transformación) es asesinado, el Chonchón sufriría la misma suerte. Otra forma de destruirlo es esconderle la pócima, entonces al no poder volver a su forma humana no soportaría el destino de quedar transformado para siempre y volaría en picada para matarse, cuando muere en su lugar aparece el cadáver de una lechuza.
La transformación siempre se hace de noche, ya que tiene mas poder, además muchos aprovechan que sus víctimas duermen, ya que rondan alrededor de una persona para absorberle la sangre y la vida, a otros para asegurarse de que sus maleficios no son cortados o interrumpidos por un Machi o sacerdote. La gente cuando a la noche escucha “Pue-pué” sabe que se está anunciando la muerte de algún familiar enfermo.

viernes, 13 de febrero de 2009

Leyendas pampeanas cap. X

El Colo-Colo o Basilisco

Pertenece a la amplia gama de criaturas mitológicas de la cultura Mapuche (Araucanos) Es una criatura que tiene entre forma de pollo y culebrón (víbora). Dicen que sale de un huevo malformado llamado llolloy de una gallina vieja o un gallo colorado. Otros dicen que es un huevo de gallina empollado por un gallo o un sapo. Posee un solo ojo, del cual emite un fuerte resplandor que puede matar a quién lo mire fijamente, también tiene cola de dragón y en su lomo escamas como si fuera una serpiente o animal marino. También puede paralizar con su canto himnótico o mirando fijamente alguna extremidad de la víctima, la cual quedará paralizada durante toda su vida. Se oculta en los rincones de la casa donde acecha al que se le acerque. Algunos los más tímidos se ocultan en alguna cueva del gallinero y salen solo a la noche. Metiéndose por alguna hendija de la casa y succionando el aliento o la saliva de la persona, en el caso de una mujer amamantando succiona la leche y pone en la boca del niño su cola para que no llore. La víctima cualquiera sea el caso se va “secando” y poniendo pálida e inapetente hasta morir. La forma de exterminarlo es poniendo espejos en la casa, el monstruo al ver su imagen se petrifica y muere. Pero es más fácil aún matándolo antes de nacer. Hay personas que han destruido sus huevos y matado a su empollador para que no nazcan más. El huevo se diferencia por su color oscuro y su forma alargada, algunos con manchas muy pronunciadas. Al destruirlo en su interior se pueden encontrar al basilisco en forma de payasito (por lo colorido) o en forma de lombriz. A veces tiene doble yema y sale con dos cabezas pero al mirarse se matan mutuamente, aunque otros sostienen que sale de un huevo sin yema, este huevo solo puede ser destruido si es arrojado al fuego, en el caso que ya está en su forma adulta amenazando el hogar, algunos han llegado a incendiar su propio rancho. Los machis en la antigüedad (sacerdotes chamanes mapuches) lo neutralizaban poniéndo a su alrededor varillas de mechay. Otros lo confinaban a que éste muriera junto con su víctima la cual con su partida salvaría al resto de la familia. Cuentan que con el polvo de sus restos mezclándolo con cobre rojo y sangre de un hombre pelirrojo se puede fabricar oro. Muchos lo han buscado por esta característica y así también encontraron su propio fin.

viernes, 16 de enero de 2009

Leyendas pampeanas cap. IX

El Sachayo




Es el dueño del monte de Santiago del Estero, llamado también Sachayoj. Aparece, por lo general, como un hombre bajo con barba y sombrero aludo.

En su cinto lleva colgados quirquinchos y tiene la misión de proteger la selva, evitando que se cacen animales y que se corten árboles en forma indiscriminada. Por lo general imita golpes de hacha para que los hacheros, siguiendo el sonido, se pierdan en la espesura

Es un ser benebolente y es de ayudar a aquellos que cuidan de los animales, en recompensa a sus buenas obras les obsequia elementos de la naturaleza como cueros, miel, huevos, leche y ayuda a los animales en el parto como las yeguas y vacas del paisano con estas características.

También es de ayudar a los viajeros que no dañan el campo ni los animales, los conduce por buen camino y aquel que lo llama y lo respeta, el Sachayo oredena a las bestias salvajes incluso al puma a que no lo dañe.

Castiga al jinete que es cruel con su caballo y al dueño del perro que lo deja sin comida. Como castigo maldice su cocecha y las plagas se hacen con ella.

Quien mata un animal salvaje pidiéndole permiso y explicandolé que es por hambre u otra necesidad, el Sachayo ayuda al cazador y se lo entrega. Pero aquel que mata por deporte enfurece al Sachayo quien puede llegar a amedrentarlo.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Leyendas pampeanas cap. VIII

El Yasí-Yateré
En la selva misionera, en Enero, y especialmente en noches de luna se oye un silbido: yateré...yateré... cada vez más cercano, cada vez más fuerte; entonces, las madres cuidan de no dejar solos ni un sólo momento a sus hijos pequeños. Es una criatura que aparenta entre 2 y 6 años, de cara bonita, rubio, ojos azules o amarillos, sin orejas. Tiene un olor muy fuerte y desagradable. Rapta niños que encuentra solos al mediodía o a la siesta. Sólo se lleva a los varones, a las mujercitas, por lo general las deja pues tienen el pelo tan largo como él. Lame sus frentes para quitarles el bautismo. Al rato de jugar un rato con ellos, los abandona envueltos en lianas y enredaderas, y los niños quedan mudos, atontados presa de su encantamiento.Todos los años, para el aniversario del rapto, los chicos sufren ataques de epilepsia, para curarlos hay que bautizarlos de vuelta, cosa que no siempre funciona. El Yasíyateré usa un gorro o boina roja Su ropa es amarilla. Alrededor de su cuello tiene muchas llaves de oro y cinco anillos en los dedos. Lleva una varillita mágica, un bastoncito de oro muy brillante en el cual reside todo su poder; si alguien logra quitárselo comienza a llorar, pidiéndolo. Sin su bastón se debilita.Cuando camina queda solo la huella del pie izquierdo, el derecho no se ve. Vive en lo profundo de la selva y come solamente huevos, miel y fruta. Es dueño de muchísimas alhajas y de tesoros.

jueves, 25 de septiembre de 2008

Leyendas pampeanas cap. VII

El Pombero

Señor de la noche y el sol, protector de los pájaros y la naturaleza. Las pocas personas que lo han visto lo describen como un hombrecito muy petiso que no alcanza el metro de estatura, un enano gordo, fornido y peludo. Camina con los pies para atrás para que no lo puedan seguir y usa un sombrero de alas muy anchas, traje oscuro y una abundante barba negra.
Según las versiones hay algunos que lo han visto con un látigo y otros como un viejito con un bastón dorado. Suele llevar una maleta al hombro llena de quesos, dulces, carne seca, botellas de caña y tabaco que son las ofrendas que le dejan los que buscan su amistad.
En realidad puede cambiar de forma y presentarse como un animal, como un hombrecito tonto o un mendigo. Es de tez morena pero lleno de bello en todo el cuerpo.
Sus ojos son como los del sapo o el pez, de forma chata y con cejas anchas y de pelo largo. Mira fijo como las lechuzas sin parpadear.
Silba, hace ruidos de cascabeles y pía como un pollito o un carancho si está enojado, puede imitar el canto de cualquier pájaro.
A este genio duende se lo conoce con otros nombres como: Cuarahjí-Yará, Caraípuijharé o Gauraúyara.
Sale especialmente entre los meses de octubre y noviembre cuando el sol es mas fuerte y espía a la gente, persigue a las mujeres y castiga a los niños que andan por el monte a la hora de la siesta robando frutas verdes, nidos o cazando pájaros; cuida que no los maten con la gomera. Cuando las criaturas corren las atrapa con el látigo y las lleva. A veces las tira en un pozo y en algunas ocasiones llega a matarlas. También se enoja cuando los chicos malos le hacen burla, lo nombran para burlarse, le tiran piedras o imitan su silvido. Es suficiente que toque una persona para alterar su mente.
Vive en lugares secretos en las selvas del noroeste argentino. Entre los esteros debajo de los camalotes. Se esconde en los troncos de los árboles, maizales y yuyarales. Si lo persiguen para agarrarlo se transforma en pajarito.
Le agrada ser amigo de una persona soltera o viuda y, como de regalo le deja de noche en el patio, colgados de un gancho, cueritos de animales silvestres, cera, plumas, azúcar, yerba, miel del monte, frutas, plata y otras cosas. Si el soltero se casa, lo abandona pues es muy celoso, pretende la mayor fidelidad y no permite que su amigo tenga otros afectos.
Para ganarse su amistad hay que hablarle como a una persona y ofrecerle tabaco y caña.
Le gusta mucho mascar tabaco negro en cuerda y comer lima. Defiende y acompaña por los lugares desiertos y desconocidos a quien es su amigo, para que no se pierda en el monte. Cuando va con uno, nunca sale el tigre o ninguna clase de bicho malo. Puede ser un gran amigo pero no hay que hacerle faltar tabaco pues castiga el olvido. Es terrible cuando se enoja y tiene mucha fuerza como también magia, puede hacer volar a un hombre pesado por los aires como también objetos de gran tamaño.
Cuando le dejan la ofrenda de tabaco, el Pombero lo viene a buscar generalmente de noche. Es invisible, pero puede oirse y, cuando pasa cerca, se huele un fuerte olor a incienzo; se anuncia con un silvido ensordecedor y se distingue la lucecita del cigarro, la bracita en la noche oscura al alejarse.
Puede mostrarse a quién él quiera, a veces lo hace para intimidar ya que tiene un rostro feo. Algunos para verlo utilizan una antigua formula guaraní, que consiste en ponerse lágrimas de los perros en los ojos propio cuando aullan a su llegada.
Si se le imita el grito, se acerca y silva junto a los oídos. Aturde y hiela la sangre.
Como por lo general ocurre con los seres misteriosos, no hay que nombrarlo o provocarlo. El oye cuando pronuncian su nombre, aunque sea a la distancia, porque es de oído muy fino y de sueño por demás liviano, tanto que creen que no duerme. Para referirse a él hay que hablar poco y en voz baja, tratar de llamarlo con otro nombre y no decir que es feo o que es malo. Sino se enoja y castiga al perro de la casa, roba gallinas y abre la puerta del corral para que escapen los animales. También desata la soga del caballo dejando a pie a los viajeros.
Para ahuyentar el Pombero hay que poner un diente de ajo en cada esquina de la casa. También le escapa a la ley o a algún intrépido y valiente gaucho que le quiera dar caza con un facón en forma de cruz.

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